Marta Estrada: la diseñadora, la emprendedora, la mujer

3 junio 2019
Tras algunos años dedicando la mayor parte de energía, tiempo y dinero a tratar de hacer realidad mi sueño he podido aprender que:
 
  • El emprendimiento está lejos de ser fácil.
  • La industria de la moda se vuelve más agresiva, injusta y sus barreras de entrada se multiplican por momentos.
  • Ser mujer es el mayor de los retos al que nos enfrentamos cada día.
 
Vivimos en un mundo que dice dirigirse a una globalización enfocada a la igualdad, tolerancia y justicia no solo en cuestiones de derechos humanos sino en oportunidades laborales y económicas. Sinceramente y muy a mi pesar, durante el camino que llevo recorrido hasta ahora, a veces no puedo evitar pensar que esa idea no es más que una utopía, y precisamente eso, una idea.
 
Ser mujer a veces abre puertas, sí, pero eso suele ver fruto de ideologías machistas. Ese tipo de situaciones que se vuelven ventajosas para nosotras se traducen en una objetivación de la mujer por parte del hombre.
 
Cuando empecé la primera ronda de financiación para fundar Marta Estrada NYC enseguida me di cuenta de que ser mujer parecía abrirme puertas en un principio, pero en el fondo me estaba afectando muy negativamente. Era fácil establecer la primera toma de contacto. Los "posibles interesados" rápidamente te daban su información y hacían hueco en sus agendas para verme y escuchar más en profundidad sobre el proyecto. Poco me costó darme cuenta de que los interesados no estaban interesados en mi empresa sino en mí como mujer. Muchos pensarán que debo sentirme halagada, pero nada más lejos de la realidad. Me sentía humillada, infravalorada, prejuzgada y sobre todo furiosa. El mensaje que recibía era "Solo sirves para llevar tu producto, no para desarrollarlo y llevarlo al éxito empresarial"
Esto me ocurrió y me sigue ocurriendo con frecuencia, lo que no implica que no haya conocido a increíbles perfiles que han estado realmente interesados y que me han respetado como empresaria y como mujer. Hay mucha gente seria y válida que reconoce el talento y cuyas intenciones son sanas y profesionales. Y por todos ellos merece la pena, por ellos doy las gracias.
 
Ser emprendedor en líneas generales es un gran reto. Es muy fácil encontrar "apoyo moral" pero muy difícil encontrar "apoyo real". Cuando empiezas todo es ilusión y positividad, pero según avanzas te das cuenta de que la mayor parte de la gente que te rodea se ha atribuido la misión de quitártela. Muchos intentarán asustarte acusándote de temerario solo porque asumes unos riesgos que ellos nunca serían capaces de afrontar ya que emprender requiere mucha valentía. Cuando emprendes te enfrentas a lo desconocido y lo desconocido asusta. Mucho.
 
Otros intentarán aleccionarte de manera destructiva. Muy pocos quieren realmente ayudar y construir. Me he encontrado con muchos perfiles de "sabelotodo" que parecen poseer el secreto de la alquimia empresarial y ya de paso el Cáliz de fuego. Desde mi punto de vista estos son los más peligrosos porque te harán dudar de ti mismo y entorpecen más que otra cosa. Si de verdad crees en lo que haces, crees en tu idea, sigue tu instinto, pues tú eres quien la entiende mejor que nadie.
 
Esto no quiere decir que no haya que pedir opinión, ayuda, referencias, y escuchar las críticas. Todo ello es necesario para mejorar y evolucionar, la clave está en saber diferenciar antídotos de toxinas.
También habrá muchas personas que digan que os apoyan y que os ayudarán todo lo posible. Muy pocas hablan en serio, pero aquellas que de verdad lo hagan estarán con vosotros de principio a fin, ellas son vuestro mejor tesoro. El resto son solo parásitos que acechan impacientes a vuestro éxito esperando poder robar un trocito de él.
 
Dicho esto, quiero resaltar que no me arrepiento en absoluto de haber emprendido. Mis zapatos son mi mayor tesoro y aun cuando las cosas no van bien me miro a los pies y siempre saco una sonrisa. Emprender no es para todos, depende sobretodo de lo que creas en ti y en tu producto, de lo que estés dispuesto arriesgar y sobre todo a perder. Mi empresa me ha enseñado más que cualquier universidad o colegio. Mis socios o trabajadores me han hecho crecer más que cualquier mentor o profesor.
 
Cuando empiezas tu empresa, tu sueño, tu bebé… todo sentimiento se magnifica. Sufres mucho, de manera muy intensa, pero los éxitos compensan las noches sin dormir, la ansiedad, el miedo…porque los éxitos son TUS éxitos de nadie más.
 
Personalmente creo que hay dos tipos de emprendedores.
  • Los que viven por emprender en sí (pueden creer ciegamente o no en la idea): se mueven por la sensación de reto, de riesgo, la adrenalina, la ambición, el ánsia de superación.
  • Los que viven y mueren por su idea: normalmente más relacionados con una vertiente más artística y con vínculo emocional. Aquellos para los que su empresa es como un hijo, algo que de una manera o de otra tienen que sacar adelante porque el fracaso no es siquiera una opción. Alguien como yo.
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