17 de noviembre de 2014

CINCO AÑOS DEL DEBUT DE JUSTIN BIEBER

En 2009, la crítica musical recibió de manera casi unánimemente favorable el primer EP de un pre-adolescente canadiense con cara de no haber roto nunca un plato. ‘My World’ era el resultado de un montón de vídeos caseros en los que Justin Bieber demostraba que podía cantar y tocar instrumentos: en su momento, su firma de un contrato discográfico se vio como una señal de un cambio cultural, o un nuevo paradigma musical en el que cualquiera tenía las herramientas para demostrar su talento y, con suerte, saltar a iTunes.

Cinco años después, sabemos que fue la señal del Apocalipsis.

¿Qué queda de aquel niño angelical que le cantaba al amor más puro en canciones como ‘One Less Lonely Girl’ o ‘One Time’? ¿Por qué se ha convertido en… lo que quiera que se haya convertido Justin Bieber ahora? En honor a los cinco años de ‘My World’, señalamos las cinco principales diferencias entre el JB de 2009 y el de ahora.

1. El peinado: En su momento, el flequillo inocente peinado hacia un lado se convirtió en una fuerza suprema. Sus fans adoraban un estilo que empezaron a conocer como The Bieb, mientras que el 75% de la población masculina hubiera matado por tener ese pelazo. ¿Qué ha pasado ahora? Bueno, ahora ha pasado esto:



Ese sombrero amish (con cadena y nachos a juego) oculta un estilo capilar bastante diferente: rapado a los lados y flequillo rubio subido hasta el cielo, casi una versión del famoso estilo de Miley. De todas maneras, no parece que Justin esté satisfecho con él: la única razón sensata por la que alguien se pondría ESE sombrero es porque no está satisfecho con su pelo.

2. El bigotito: Oh, piedad. Y creíamos que su peor decisión estética esta sobre su cabeza… Eso es porque no nos hemos fijado en lo que tiene justo en el centro de su cara.



A ver, Justin. ¿Esto qué es? Un bigote no. No puedes llamar “bigote” a eso. Pero el hecho de que tengas el resto de la cara perfectamente afeitada indica que no puede ser casual. Bieber es un hombre contento con su vello facial. En serio que lo es.

3. El malotismo: El peinado y el (abrimos comillas) “bigote” (cerramos comillas) forman parte de un plan de estilo aún mayor. El Justin de 2009 parecía la clase de chico que ayuda a la profesora a borrar la pizarra después de cada clase, pero necesitó menos de cinco años para convertirse en todo un malote. Malote nivel multas de tráfico por conducir alcoholizado, salir con raperos, hacer pintadas en las paredes, rodearse de armas de fuego y, en general, creerse un poco James Franco en ‘Spring Breakers’. Los tatuajes en los brazos también son parte del Plan Malote. Son parte del Plan Malote y te convierten en piedra si los miras durante demasiado tiempo.



4. Las canciones reguleras: Los mismos críticos que alabaron ‘My World’ como la obra de una joven promesa destrozaron ‘Journals’, su último trabajo. Su tesis general parecía ser la misma: no se puede estar haciendo el gamba en carreras ilegales de coches y luego pretender que todo el mundo ame la música que escribes durante los cinco minutos del día que dedicas a trabajar. Una de las canciones de este disco tenía diez compositores acreditados. Hay comisarías de policía en las que trabaja menos gente que en esa canción. Y, aún así, hay que escucharla para creerla…



5. Lo de tirar huevos a las casas de la gente: Sí, el Justin de 2014 sigue haciendo la clase de gamberradas que esperaríamos del de 2009, lo que indica que no todo ha cambiado. En julio de este año, la policía recibió un vídeo del artista lanzando huevos a sus vecinos y chocando los cinco con sus colegas después, en clara señal de triunfo personal. Aún así, sus vecinos declararon que prefieren mil veces esto a un nuevo disco suyo.