Discografía
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Boy (Island, 1980)
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“El final de la adolescencia”, dijo una vez Bono al respecto de este álbum. Eso eran en 1980, cuatro amigos dublineses apenas entrando en la veintena...
“El final de la adolescencia”, dijo una vez Bono al respecto de este álbum. Eso eran en 1980, cuatro amigos dublineses apenas entrando en la veintena, a punto de grabar su primer disco. ¿Es posible que este grupete ingresara al estudio con la sensación de que iban a convertirse en la más longeva y popular banda del final del siglo XX? Steve Lillywhite, amigo personal de los cuatro, ya lo creía. Pero todo fue, al decir de los protagonistas, una especie de juego, que dio como resultado un disco desafiante y enigmático a partes iguales, con memorables (tanto como prescindibles) himnos de la rabia juvenil que caracteriza a quienes crecen en un ambiente de opresión. Punk-con-mensaje, huyendo (quizá en un movimiento inconsciente) de la frivolidad del pop del momento. Donde faltaba astucia como instrumentistas, The Edge, Clayton, Mullen y Bono pusieron corazón. Por eso aún podemos seguir oyendo sin sonrojo ‘I Will Follow’, ‘Twilight’ o ‘Shadows and Tall Trees’, donde resuenan los ecos inspiradores de los gurús Banshees o la energía Buzzcocks.
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October (Island, 1981)
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Complejo, épico, experimental, rockista y ambiental. Menos directo y rabioso que su predecesor, más elaborado melódicamente que la continuación, ‘War’.
Complejo, épico, experimental, rockista y ambiental. Menos directo y rabioso que su predecesor, más elaborado melódicamente que la continuación, ‘War’. ‘October’ está a medio camino entre la ira y la actitud, no cuenta con singles instantáneos e inolvidables, pero sí es uno de los álbumes obligados para entender el rock de la primera mitad de los ochenta, a pesar de que es el menos popular de sus discos. Donde otros ponían sueños pop en colores, U2 apostaba por una new wave consciente y política, pero también teñida de espiritualidad, con títulos como ‘Gloria’, ‘Tomorrow’ o ‘With a Shout (Jerusalem)’. No es fácil de digerir, porque musicalmente tiene más puntos en común con un disco ‘arty’ (pensamos en ‘Marquee Moon’ de Television, por ejemplo), que con los mensajes directos que les caracterizarían poco después. Sin embargo, ‘October’ ayuda a entender el proceso de cristalización del sonido U2 –Steve Lillywhite supo vestir el disco armoniosamente, acoplando bien las exactas porciones de sonido rock, colores irlandeses y arreglos de piano completamente fuera de lugar, ¡pero imprescindibles! Este disco cuenta, además, con la mejor anécdota que puede tener un grupo que está volviéndose leyenda: el maletín con las letras de Bono fue robado durante la gira norteamericana de ‘Boy’, presumiblemente por unos fans.
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War (1983)
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La carrera de U2 toma una dirección ascendente e imparable. Dentro de la new wave, el grupo de Bono desarrollan un tipo de rock arisco y guitarrero...
Island
Abre el disco la descomunal "sunday Bloody Sunday" una canción que narra los hechos acaecidos en Irlanda del Norte en un partido de fútbol en el que la policía británica masacró a los independentistas irlandeses. Es toda una declaración de principios de la banda dublinesa, por lo brutal de su letra y por lo brutal de su sonido. Larry Mullen aporrea la batería como si se tratara de una marcha militar y las arisca guitarra de The Edge le dan un toque afilado que se convertirá en la nota de la casa en los mejores discos de U2. El otro gran single de este disco es la maravillosa New Year's Day, la primera canción que los U2 colocaron en el top20 británico. El resto del disco, es un buen trabajo en el que los U2 se afianzan en un sonido propio, alejado del resto de bandas de la new wave, apartados de los sintetizadores de feria -que pueblan el espectro pop del momento-, de los siniestrismos -típicos de los más indies- y de los nuevos románticos -otra de las lacras del momento-.
Es su primer disco lleno de éxitos y con el que empiezan a crearse su presente de súper banda.
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Under a Blood Red Sky (Island, 1983)
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La gira a que dio lugar el éxito de ‘War’ se plasmó en este disco ccon formato EP de algo más de 30 minutos...
La gira a que dio lugar el éxito de ‘War’ se plasmó en este disco (con formato EP de algo más de 30 minutos) que recoge fragmentos de varias actuaciones de 1983, tanto en Estados Unidos como en Alemania: canciones extraídas del tercer y segundo disco de los irlandeses –con la excepción de ‘The Electric Co.’, perteneciente a ‘Boy’. No podían faltar los que ya eran los primeros éxitos internacionales de U2, ‘Sunday Bloody Sunday’ y ‘New Year’s Day’. Es la primera ocasión en que el “olor de multitudes” se deja sentir en torno a los chicos de Bono. Él mismo se quejaba, tiempo después, de su propia actitud grandiosista cuando le dio por subirse a lo alto del escenario en un concierto estadounidense. Eso puede verse en el vídeo que recogía el show grabado en el Red Rocks Amphitheatre del 5 de junio de aquel año. Con este disco, U2 asentó una merecida fama de realizar conciertos inflamados de pasión.
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The Unforgettable Fire (1984)
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Lo mejor y lo peor de U2 se juntan en este disco que es la continuación perfecta al War...
Island
Daniel Lanois y Brian Eno forman el equipo de producción perfecto para la banda irlandesa y le dan un sonido que será para siempre reconocible. U2 es una de esas maravillosas bandas a las que se puede reconocer con apenas un compás, sin necesidad de recaer a un riff súoper famoso o a una estrofa pegadiza. Todo ello se fragua en este disco. The Unforgettable Fire es un disco en el que las guitarras de The Edge se alargan más que la sombra del ciprés, en el que Mullen aporrea su pbatería con decisión, sin ambiguedades y que Bono afila su voz para hacer pareja perfecta con su inseparable Edge.
Lamentablemente, en la segunda parte del disco -lo que antes se llamaba cara B-, Bono también suelta algunos de sus partes más negativas, cuando mira sin tapujos -¿sin el debido respeto?- a la América profunda para sonsacarle algunas canciones del rock sureño-blues tejano más vergonzosas. Esta actitud será la que le llevará a perpetrar el Rattle and Hum. Por suerte, esta parte negativa en el Unforgettable Fire no pasa de ser un anécdota y no empaña los grandes momentos del largo. Pride (In the Name of Love) dedicada a Martin Luther King y a Sort of Homecoming son sendas maravillas.
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Wide Awake in America (Island, 1985)
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Wide Awake in America es un EP de cuatro cortes, publicado en 1985, originalmente sólo para EEUU y Japón.
Wide Awake in America es un EP de cuatro cortes, publicado en 1985, originalmente sólo para EEUU y Japón. Combina dos temas en directo aparecidos previamente en ‘The Unforgettable Fire’ y dos en estudio, que fueron caras b de singles de la época. Internacionalmente se re-editó en 1990.
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The Joshua Tree (1987)
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Aunque sólo sea por su pegada comercial, este disco marca un antes y un después en la historia de U2 y del rock en general. Posiblemente no sea su mejor disco, pero están algunas de sus mejores temas...
Island
La cara A de este LP es sencillamente un compendio del rock de finales de los 80. Con este disco, U2 se ponen definitivamente a la altura de astros de la década como Bruce Springsteen, The Police, Madonna, Michael Jackson o Prince, aunque todos ellos en estilos diferentes.
Bono mira una vez más a los Estados unidos para inspirarse pero esta vez -y aunque no sirve de precedente, visto lo sucedido a posteriori- consigue confeccionar un disco redondo, con singles de enorme pegada y temas que se convierten en himnos de estadio en menos de cinco minutos.
El disco retoma lo aprendido en sus dos mejores obras del pasado: The Unforgettable Fire y War. Las líneas de bajo y los tiempos de Mullen a la batería son cuadradas, son inflexibles -para muestra, with or Without You-, la guitarra de The Edge suena afilada como una cuchilla de afeitar y Bono canta con gran afectismo canciones de desesperación. Curiosamente, sin salirse de los preceptos de la new wave -ya explotada con anterioridad por U2 y tantos otros grupos británicos-, en Joshua Tree se escuchan los ecos de ese desierto de Arizona al que quieren homenajear en la desoladora portada y fotos de interior del disco.
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Rattle and Hum (Island/Unviersal, 1988)
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El peor disco de U2. Algunos pensaron que su fama les había secado las neuronas, que la grandilocuencia había hecho estragos en su creatividad. Afortunadamente, el daño no fue irreparable...
Island/Universal
U2 son las estrellas más bestias del momento. El Joshua Tree les ha subido al inalcanzable olimpo de los dioses del rock estadio. queda muy lejos ya su militancia new wave y aunque no han perdido supunto siniestro, lo cierto es que se olvidan cada vez más de los preceptos más simples aprendidos en la ya añeja revolución punk. The Edge se junta con el gran BB king para hacer un tema que tenía que conseguir la cuadratura del círculo: unir el Blues -de Chicago, el más norteño- con la nueva ola británica. El experimento fue fallido y la cálida voz de Lucille -la guitarra del orondo blues man- lucha en inferioridad de condiciones con la estridencia de The Edge. El disco tiene sus puntos agradables como lo es "Angel of Harlem" pero también tiene -y en demasía- tropecios muy sonoros. La versión del "Helter Skelter" -el tema heviorro incluido en el álbum blanco de los Beatles y que la familia Mason parafraseó en una de sus despiadadas matanzas californianas- no pasa del chiste. El disco también tenía que servir como banda sonora de la película y el libro del mismo nombre, un pretencioso homenaje a los Estados Unidos que al final salió rana. Es el intento fallido de los U2, Lanois y Eno que por suerte, podrían amendar unos años más tarde dejando el campo americano, para los americanos -dosctrina Monroe a lo musical-.
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Achtung Baby (Universal, 1991)
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Cómo mola que después de un batacazo como lo fue el Rattle and Hum, un grupo como U2 sepa hacer acallar las voces críticas con un discazo. La fe en la condición humana y artística revive...
Universal
Pocas cosas hay más gratificantes que ver que un grupo al cual le habías puesto buena parte de tus esperanzas renace después de un batacazo. Son pocas las personas que no estén de acuerdo al afirmar que Rattle and Hum (Universal-1988) es uno de los peores discos de los dublineses. Parecía que el éxito del Joshua Tree (Island- 1987) les había subido al podium seca-neuronas de las estrellas del rock, como ya había pasado con Pink Floyd o Rolling Stones. Pero no, U2 son de otra estirpe, son de otra calaña. Saben leer su pasado y aún saben más, leer el futuro. Achtung Baby aleja a los de Bono del sambenito de dormidores de laureles y les acerca a la estela de sabios renovadores de sí mismos, como David Bowie o -en menor medida-, Lou Reed.
Para la renovación, U2 dejan de lado su discurso americano y se centran en el techno pop más descarnado. No olvidan su pasado rockero, pero se revisten de un halo futurista muy convincente. Co Achtung Baby, los U2 utilizan como auténticos maestros las cajas de ritmos, los vocoders, los sintetizadores y se ponen a la altura de lo mejor de Depeche Mode. Lo alucinante del disco es que en ningún momento los U2 traicionan su pasado, su sonido sino que lo reinventan, lo reconstruyen y lo modernizan. Es el mejor disco de U2 hasta el momento y uno de los mejores discos de techno rock de toda la historia
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Zooropa (Island, 1993)
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Tras haber firmado su mejor álbum en muchos años, ‘Zooropa’ fue una continuación del rotundo ‘Achtung Baby’.
Sabiéndose reyes de las listas, adalides de cierto europeísmo de marca propia, héroes indiscutibles del rock “consciente”, y tras haber firmado su mejor álbum en muchos años, ‘Zooropa’ fue una continuación del rotundo ‘Achtung Baby’. Con el ‘Zoo TV Tour’ en marcha durante muchos meses, Edge, Bono, Larry y Adam fueron sacando resquicios para componer melodías y textos con los que seguir componiendo la banda sonora de la década. Se las entregaron a Flood (productor de moda del momento, que cuenta en su haber con trabajos fundamentales como ‘Mellon Collie and The Infinite Sadness’ de Smashing Pumpkins o ‘Violator’ de Depeche Mode) y, junto con el infaltable Brian Eno, sintetizó el sonido rock-con-máquinas, a partes iguales gélido y sensual, que caracterizó a los irlandeses durante los noventa. En ‘Zooropa’ se encuentran algunos “obligatorios” del grupo, el tema que da título al disco o el creado para la película ‘Faraway, So Close!’, ‘Stay’. Cuando la grandeza amenaza con devorarte y la idolatría parece fuera de control, gestos de auto-ironía como el del imperdible ‘Numb’ son de agradecer.
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Pop (Island, 1997)
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Algo parecía írseles de las manos, al tiempo que la gira (‘Zoo TV’) les robaba el tiempo necesario para componer y grabar poniendo los cinco sentidos.
El final de la década parecía tener a U2 al borde del agotamiento. ¿Podrían mantener un nivel de interés suficiente para continuar siendo los reyes del rock? Algo parecía írseles de las manos, al tiempo que la gira (‘Zoo TV’) les robaba el tiempo necesario para componer y grabar poniendo los cinco sentidos. En esos años, además, los miembros de U2 intentaban renovar el entusiasmo participando en proyectos paralelos (como la banda sonora de ‘Mission: Impossible’ o el álbum firmado como Passengers). ‘Pop’ tenía fecha de lanzamiento, en principio, para noviembre de 1996, pero hubo de retrasarse hasta marzo del siguiente año. Se dice que incluso algunas tomas de voces fueron grabadas el día antes de enviar el disco a fábrica. Pero ‘Pop’ es, a pesar de todo, un gran disco de rock tecnificado que cuenta con deliciosas canciones acerca del hombre contemporáneo y sus adicciones –ya sea el éxito, el dinero, el amor, el sexo, el escapismo de los simulacros, las drogas o la cultura televisiva. Quizá, el abuso del procesamiento de su sonido hizo que muchos ya no les creyeran. Porque ‘Pop’ es comercial, pero complejo, y no es un disco de música de baile como quisieron hacer pensar, sino un álbum lleno de profundas cuestiones, que varía enormemente de registros entre ‘Discotheque’ o ‘Staring at the Sun’. Fue número 1 en 32 países, pero en cambio es uno de los discos peor vendidos en la historia del grupo.
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All that you can't leave behind (Universal, 2000)
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Los dublineses intentan hacer un salto al pasado y olvidar sus escarceos más technócratas con un disco que recuerda -sólo en parte- a la época del Joshua Tree (1987).
Universal
Han pasado nueve años desde el descomunal Achtung Baby (Universal-1991) y los de Bono ya se han cansado de la experimentación ácida del techno pop. Las máquinas han dejado de tener ese halo misterioso y glamouroso de principios de los 90 y el hecho de que éstas aparezcan en un disco ya no significa forzosamente que el disco es una pieza de vanguardia.
Ante este plan, los U2 intentan volver a sus inicios, no a los de Boy (Island-1980) o October (Island-1981) peró sí a los inicios que les convirtieron en una de las bandas más poderosas de finales del siglo XX. All taht you can't Leave Behind rememora de forma delicada -sin recaer en la nostalgia ñoña- y con un poco de sarcasmo -ahí está ése título- el espíritu pop-rock del Joshua Tree (Island-1987).
No es un disco excelente -teniendo en cuenta que los mejores imitadores de U2 son los U2 en su época, no los trasnochados- pero es verdad que a estas alturas, parece difícil repetir el resbalón del denostado Rattle and Hum (Universal- 1988).
Todo lo que no puedes dejar atrás une de nuevo al equipo de ensueño de los productores, con Daniel Lanois y Brian Eno a los botones.
Apúntate la curiosidad de la portada. En la foto del grupo tomada en el aeropuerto Challes de Gaulle aparece codificada un cita bíblica del libro de Jeremías: Clama a mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes.
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How To Dirmantle an Atomic Bomb (Universal, 2004)
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Este disco no aparecerá en las listas de los mejores del año, tampoco aparecerá en la lista de los mejores discos de U2, pero es un disco de U2 y no traiciona su sonido, para muchos, eso ya es bastante.
Bono, The Edge, Larry Mullen y Adam Clayton quieren hacernos creer que los 90 no pasaron para ellos. Después de cada década, en el mundo post moderno, lo más importante es saber rehacer tu vida y resarcirte de los errores. Dicen que no hay nada peor que estar ‘recientemente pasado de moda’ y para ello hay que reinventarse continuamente. U2 nació en los 80, en los 90 dio un giro de 180 grados y en el siglo XXI da otro que precisamente les sitúa donde lo dejaron.
‘How To Dismantle an Atomic Bomb’ -al igual que su predecesor ‘All That You Can't Leave Behind’ (Universal, 2000)-, es un disco al que se le han eliminado todas las referencias ‘modernas’, los flirteos electrónicos, las cajas de ritmos y los samplers.
Para los que creyeron que el giro de ‘Achtung Baby’ (Universal, 1991) era verídico, este retorno al pasado habrá significado una auténtica decepción. Para los que veían a ‘The Unforgettable Fire’ (Universal, 1984) como su mejor disco tampoco se sentirán muy satisfechos.
Las cosas que uno aprende no pueden ser eliminadas del subconsciente. No podemos cargarnos de un plumazo las enseñanzas de la vida. Bono y compañía decidieron prescindir de una forma de hacer música, de un determinado tipo de instrumentos -los electrónicos-, pero eso no les ha devuelto al pasado. Pues U2 ya no saben hacer la música de antaño sin el lastre de ser considerados una de las bandas de rock más grandes del mundo.
‘How To Dismantle an Atomic Bomb’ es un disco que parece concebido para sonar en grandes estadios. Un disco hecho para que aquellos que creen que U2 es una de las bandas de rock más grandes del mundo, lo continúen pensando.
Y eso es bueno, pero también es malo.
U2 se ha desprendido de la atmósfera de misterio que rodeaba sus producciones -ya fueran electrónicas como ‘Zooropa’ o rockeras como ‘War’.
‘All because of you’, por ejemplo, es un tema que a base de guitarrazos busca un estribillo de forma insistente algo demasiado evidente para tratarse de los hacedores de tan buenas canciones como las archiconocidas ‘Where The Streets Have No Name’ o ‘Sunday Bloody Sunday’.
En todo caso, ‘How To Dismantle an Atomic Bomb’ es un disco que hace de digno sucesor de ‘All That You Can’t Leave Behind’ y aunque no aporte mucho al panorama musical, sí es otro gran disco de U2.
Influencias
Una de las mejores cosas de U2 es lo bien que han sabido moverse con el tiempo a pesar de algunos sonados tropiezos. La New Wave de sus inicios dio paso al rock americano y de a... | Leer más
Una sabia persona seguramente te habrá dicho en algún momento de tu vida que no se mezcla la religión con la política. Si no hubiera sido por la obvia tregua entre Paul Hewson, Dave Evans, Larry Mullen Jr. y Adam Clayton para con esa particular lección de vida, U2 probablemente hubiera sido sólo el nombre del avión espía de la Guerra Fría. Este cuarteto irlandés ha llegado bien lejos desde sus días como pequeños malvados de la escuela que apenas sabían tocar sus instrumentos, traspirando en cuartos oscuros del fondo de bares y tabernas de la movida musical de Dublín. Hoy, Bono, Larry, Edge y Adam son miembros del grupo más grande de rock del mundo, una entidad de estrellato a tal magnitud que se pudieron dar el lujo de pasarse la entera última década del siglo XX burlándose de esa condición. Pero no importa el tamaño al cual ha crecido esta banda y cuanto ha cambiado su estilo en los últimos 20 años, la conexión espiritual entre ellos y su pueblo global de fanáticos es una de las más fuertes en la historia del rock.
Cuando U2 se unió a Island Records de Chris Blackwell en 1980 y lanzaron su enigmático álbum ‘Boy’ hicieron un pacto: compondrían música que ilustraría la inestabilidad y lucha de Irlanda en su búsqueda de independencia. Sus primeros discos, como ‘War’ y ‘October’, gritaban sobre la resistencia política, dándole al fanático un chocante comentario sobre el terrorismo con el que los británicos históricamente trataron a la tierra natal del grupo. La letra y energía de himnos como ‘Sunday Bloody Sunday’ y ‘I Threw a Brick Through a Window’ hicieron obvios hits. La visión cinematográfica y furia romántica de ‘War’ (1983) le dio a U2 la primera saboreada del estrellato del rock y la reverencia internacional, incluyendo una triunfadora invasión de las Américas con el tour inmortalizado en el álbum ‘Under a Blood Red Sky’.
Pero no fue hasta su trabajo discográfico de 1984, ‘The Unforgettable Fire’, que U2 se estableció con su propio género musical en el rock. Con la asistencia de producción de Brian Eno, ex-teclista de Roxy Music, el cuarto álbum del cuarteto los vio cambiar de sus himnos post-punk hacia una gracia atmosférica y melodías más serenas. Al mismo tiempo, introdujo al mundo a la ahora famosa técnica de guitarra de Edge. Un álbum de cuatro piezas, la mitad en vivo y la mitad en estudio, que se continuó con un segundo tour mundial y la legendaria presentación en el concierto ‘Live Aid’ de 1985. Pero no sería hasta el siguiente, ‘The Unforgettable Fire’, que U2 verdaderamente conquistaría al mundo.
‘The Joshua Tree’ (1987) que, por cierto, está lejos de ser el mejor trabajo del grupo, fue sin duda el más próspero y accesible, dándoles así una audiencia aún mayor y fama masiva. Como álbum, ‘The Joshua Tree’ fue la tesis auditiva de U2 sobre el sueño americano, un diario de rock con fuertes cuentos centrados alrededor de temas como el descubrimiento, la emoción y la pérdida, tanto personal como política. Su masivo tour para el lanzamiento del álbum fue capturado en el disco-película ‘Rattle and Hum’, un proyecto que fue duramente criticado por egocentrismo. Pero los fanáticos de U2 lo recibieron como una genialidad poco apreciada. El proyecto expandió la valentía del grupo en su confrontación de los problemas de su país, por medio de la música grabada en los famosos estudios ‘Sun’, colaboraciones con ciertos íconos de la música americana como B.B. King y Bob Dylan e increíbles rendiciones en vivo de canciones como ‘Silver and Gold’, ‘Bullet The Blue Sky’ y una versión tipo “gospel” de ‘I Still Haven’t Found What I’m Looking For’.
“Búrlate del diablo y huirá de ti”, le dijo Bono a David Fricke durante una entrevista en 1992 para la revista Rolling Stone. Nunca una declaración podría tener tanta verdad en él cuando se refiere a cómo U2 se despidió del siglo XX. Aparentemente cansados y desilusionados con las dimensiones estratosféricas de su idolatría, la banda una vez más se sometió a un masivo cambio estilístico para el comienzo de la década. Los rumores que flotaban sobre la comercialidad en que habían caído dejaron a los fanáticos alarmados acerca de lo que traería los 90’s.
Pero cuando Bono, Larry, Edge y Adam emergieron de un estudio en Berlín con su viejo productor Brian Eno, Steve Lillywhite y Daniel Lanois en el verano de 1991, habían creado el álbum más atrevido que hicieron desde ‘The Unforgettable Fire’. ‘Achtung Baby’ no sólo volvió a presentar a U2 como una banda y un mensaje, sino que hasta hoy sigue siendo su mejor trabajo. El sexto álbum del grupo fue una relación personal y oscura que se acogió a los sonidos futurísticos del movimiento “underground” de las discotecas londinenses mientras manipulaba su núcleo de ritmo con minimalismo. Ritmos de hip hop, regeneración controlada de su sonido y capas de guitarra son los elementos cruciales que juegan entre sí, creando una meseta de rock futurística con dinámica precisa y una hermosura sorprendente.
El tour que acompaño al álbum, ‘Zoo TV’, fue el teatro del rock n’roll en su mejor exposición, poniendo la teoría de “el medio es el mensaje” de Marshall McLuhan en su más intenso examen. Acompañado por una selva de pantallas de televisión, la banda se burló al máximo extremo de su propia celebridad mientras alimentaban al público con fuertes comentarios visuales sobre lo absurdo de la idolatría. El tour de más de dos años y medio eventualmente también trajo otro tour en 1993 llamado ‘Zooropa’, que se transformaría en la parte europea, asiática y australiana del tour.
El tour, el más extenso en las carreras de los músicos, llegó a un emocionante final con un histórico concierto en el estadio Wembley de Londres, donde fueron acompañados en el escenario por el exiliado autor de ‘Satanic Verses’, Salman Rushdie, ante un público de 72.000 personas. En 1995, el grupo otra vez lanzó un ambicioso y controvertido tiro con ‘Passengers; Original Soundtracks 1’, una colaboración con Brian Eno, el trip hopper Howie B. y el titán de la ópera Luciano Pavarotti, en una colección de piezas para películas para varios cortometrajes internacionales y documentales.
Quizás el concepto más erróneo sobre el noveno trabajo de estudio de U2, ‘POP’, es que es un álbum puro y exclusivamente de ‘dance’. En realidad, transforma las experimentaciones de ‘Achtung Baby’ y ‘Zooropa’ a conceptos completos y terminados, está lejos de ser orientado al BMP. ‘POP’ es un álbum totalmente de rock pasado por una serie de loops de cintas, efectos de guitarra y manipulaciones de sonido para crear el siguiente capítulo en la demolición de su familiar sonido e imagen.
Con la entrada del nuevo milenio, U2 dio un giro hacia sus raíces. El reciente lanzamiento de la banda sonora para ‘The Million Dollar Hotel’, dirigida por el amigo de la banda Wim Wenders y basada en una adaptación escrita por el mismo Bono, puso los juegos electrónicos a reposar. El álbum tiene dos viejas piezas de U2, ‘Stateless’ y ‘The Ground Beneath Her Feet’ (la letra de la cual fue escrita por Salman Rushdie), junto con varios temas de Bono con una mezcla de ilustres proveedores del neo-jazz como el pianista Brad Mehldau y el guitarrista Bill Frisell.
En su siguiente fase hacia la inmortalidad en el rock, noviembre 2004 vio la publicación de ‘How to Dismantle an Atomic Bomb’ (Universal). Producido con su habitual colaborador Steve Lillywhite, significó una vuelta a la energía rompiente (el single ‘Vertigo’), al mismo tiempo que a las atmósferas cargadas de sugerencias (‘Love and Peace or Else’) y la épica emocionante (‘City of Blinding Lights’), pero también fue el momento de probar la retro-balada (‘A Man and A Woman’). Un álbum calificado por los propios miembros de la banda como el ‘más personal’.
U2, conscientes de su completo dominio de las claves del negocio, decidieron acallar los rumores de un nuevo disco de estudio: en realidad, pensaron, es hora de mirar atrás (ninguna de las dos colecciones previas, ‘The Best of 1980-1990’ y ‘The Best of 1990-2000’ es exhaustiva). ‘U218’ (Island), aparecido en noviembre de 2006, pretende ser la definitiva, recorriendo la historia del grupo a través de los singles, desde ‘Boy’ (1980) hasta ‘How to Dismantle an Atomic Bomb’ (2004). Además, un par de cortes extra de gancho comercial: ‘The Saints Are Coming’ (viejo tema de The Skids versionado), en comandita con Green Day, dedicado a los damnificados por el huracán Katrina en Nueva Orleans (la edición británica del single, de sólo 5000 copias numeradas, contiene una versión en directo en el New Orleans Superdome). Y un inédito propio, ‘Window In The Skies’, producido por Rick Rubin en los estudios Abbey Road de Londres. El lanzamiento de ‘U218’ tuvo además su versión DVD, con la historia del grupo a través de los vídeo-clips, y una edición especial del álbum acompañada de un directo en Milán, perteneciente a la gira ‘Vertigo’ de 2005.
U2 es un caso verdaderamente raro. En la segunda mitad de la década, cumplidos ya los veinticinco años como banda, continúan adscribiendo su participación en los foros mundiales (Bono presente en Davos en 2005) y aportando su nombre a todo aquello que les parece digno de ser denunciado o defendido. Pocas veces una banda ha permanecido tan inmutable, tan exitosa y tan comprometida.