El Inquilino Comunista es como llaman algunos a la menstruación pero también fue la traducción ibérica en forma de cuarteto vasco al noise de Sonic Youth -a los que llegaron a telonear-...
Discografía
- Discasto (1996)
- Bluff (1994)
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El título de este segundo trabajo de los Bilbaínos empieza a delatar que no es oro todo lo que reluce...
Radiation
El título de este segundo trabajo de los Bilbaínos empieza a delatar que no es oro todo lo que reluce. Su debut ha vertido ríos de tinta ante la frescura de su propuesta, aunque el público mayoritario parece no haberse enterado y la independencia patria sigue entre luces y sombras. Las canciones de Bluff mantienen el tipo, aunque ahí está el problema: pese a las buenas partituras, parece que la evolución sólo se aprecia en un mejor sonido. Incluso la cubierta ha perdido en relación a su anterior entrega, en un ejercicio continuista que da muestras de las limitaciones del grupo pese a su buena técnica.
Influencias
Independencia ruidosa con denominación de origen en los Estados Unidos, ésta es la principal influencia del Inquilino, una banda que despertó curiosidad por ser la avanzadilla d... | Leer más
Aunque Gijón fue el centro de atención principal en la era del indie, la avalancha de nuevas bandas se extrapoló al resto del país. Desde Getxo, barrio acaudalado de Bilbao, El Inquilino Comunista llegaron para engrosar la lista de nuevas promesas, e incluso dieron lugar al denominado Getxo Sound, más estilizado y concreto que el de sus compañeros asturianos.
Los cuatro inquilinos forman el grupo a principio de los noventa. Practican un pop ruidoso cantado en inglés, con referentes ubicados en el rock alternativo estadounidense. El circuito de conciertos de su ciudad les permite actuar con mucha regularidad, cosa que les otorga un buen nivel instrumental y experiencia frente al público. En 1992, firman un contrato con el sello independiente Radiation, para debutar ese mismo año con Extended Play, en extraño formato de doble single. Sus cualidades les permiten talonear a Pavement en sus conciertos españoles, mientras El inquilino comunista, su primer disco grande, aparece en 1993. Por aquel entonces, habían aparecido también los trabajos de Penelope Trip, Parkinson D.C. y Australian Blonde entre otros, aunque el cuarteto de Getxo destaca a nivel técnico muy por encima de la media. Ante todo en directo, la diferencia es plausible dada su soltura escénica. Bluff, su segundo álbum, llega en 1994, así como nuevas alabanzas por parte de la prensa especializada. Actúan en el festival BAM de Barcelona y telonean a Sonic Youth, mientras graban el EP Trash como regalo para el fanzine Factory –subsidiario de Rock De Lux-. Por la naturaleza poco cambiante de su música, El Inquilino Comunista viste mejor en formatos cortos que en largos, así que el brillante EP Radio (1995) precede la aparición de su último trabajo en 1996. Discasto y su gira posterior despiden al grupo del espectro indie, sin que nadie sepa a ciencia cierta si algún día volverán...
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