We Are Scientists

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We Are Scientists: sobre

Conocidos en los círculos de los clubs de la gran manzana como los implacables señores del baile, We are Scientists han saltado a las grandes ligas con la publicación de su más reciente disco “With Love and Squalor” publicado en todo el mundo por Virgin. Su historia se remonta –como la de cualquier grupo americano- a sus días como universitarios, en los que compartían una enfermiza fascinación por la literatura de ciencia ficción –probablemente el origen verdadero de su nombre-, el sueño de convertirse en escritores, y adivinan bien, sus gustos musicales. La idea de montar un grupo, surge también, entre copas una noche del año 2000, pero toma forma definitivamente en 2001. Según Keith Murray (líder y voz del grupo), todos tocaban en grupos de su universidad, pero nunca pensaron que llegarían lejos, y en una entrevista, cuenta una de las tantas versiones de los orígenes del trío: “Odio admitir esto, pero nuestro grupo era en un momento dado, un grupo temático, de ciencia ficción. La idea era hacer una banda en la que fuéramos científicos que pelearían con monstruos, el plan era hacer grandes monstruos de papel maché para ponerlos a pelear”. Tras terminar la universidad, el trío se da cuenta de que eran demasiado buenos para seguir perdiendo el tiempo con bromitas, y se mudan a Nueva York para dedicarse de lleno a la música. Una vez asentados en Brooklyn, que estaba en aquel entonces convirtiéndose en el punto de ebullición de la nueva escena musical neoyorkina, se dieron cuenta de que su visión musical no tenía nada que pedirle a otros grupos ya consagrados o en vía de alcanzar la fama prematura de la noche a la mañana. Así que sin prisa pero sin pausa, se dedicaron a escribir canciones cuyo centro era la angustia existencial, pero evitando que llegaran a sonar a páginas arrancadas de diarios de adolescentes. En el camino, se autoeditaron cuatro discos: 'Safety, Fun, & Learning (In that Order)' y 'Bitchin' en 2002, 'In Action' en 2003 y 'The Wolf's Hour' en 2004, estuvieron autopromocionándolos en radios universitarias y girando por cuenta propia a lo largo y ancho de Estados Unidos, hasta que el destino y el trabajo duro de todo ese tiempo los llevaron a tocar en el prestigioso festival South by Southwest, que los hizo estar en boca de todo el mundo. En poco tiempo, la voz de su explosivo directo se había esparcido por toda la red. El que Virgin les ofreciera un contrato discográfico, a partir de eso, fue solo cuestión de tiempo. En 2006 publican 'With Love and Squalor'. En Inglaterra, gente como Zane Lowe de Radio 1 eligió los dos sencillos de su cuarto disco y debut en las grandes ligas, Conor McNicholas, el editor de la revista New Musical Express los recomienda en cada oportunidad que encuentra y Steve Lamacq de la BBC les ofrece grabar una sesión tras haberles visto en directo en el South by Southwest. A partir de ahí todo comienza a ir a más, hasta el punto de ser portada en revistas españolas y de protagonizar una editorial de moda en la Vogue masculina italiana. We are Scientists mezclan punk, funk, y un poquito de disco cuyo resultado es un pop punk infeccioso ideal para bailar sobre colchones que muchos críticos americanos se han lanzado a etiquetar como nerd-pop por sus referencias literarias y las pintas de jerseys a rayas de los tres. Lo suyo es música que lo mismo le puede gustar al chico más indie que no se atreve a bailar en los clubs como a los chicos que se la pasan saltando con su monopatín en los parques y parkings de cualquier ciudad. El trío define su sonido de la siguiente manera: “Te damos una ostia y luego como un enfermero te curamos. Estamos muy centrados en el pop, pero nos pasamos mucho tiempo tratando de deshacernos de esa misma vena pop”. En su página web se autodefinen como un triple mohawk, o un vuelo de Nueva York a Los Angeles con tres escalas. Hay dos cosas características de su sonido: una son las melodías, la gran mayoría son muy pegadizas. Y otra, que intentan siempre tener cada instrumento haciendo algo distinto a lo que los otros instrumentos hacen. El humor es algo presente en sus letras y en sus personas, sólo hace falta darse una vuelta por su página web, donde dedican una extensa parte a responder las preguntas más frecuentes realizadas por periodistas y fans, de las que podemos extraer lo siguiente: “Uno de sus primeros conciertos en el patio de una pequeña Universidad al sur de California fue una locura. En el sentido en el que no había escenario y que Michael había escuchado las canciones sólo un par de veces, y la gran mayoría por vez primera ese mismo día por la mañana. La crítica y la gente presente considera este concierto como el mejor entre muchos, incluso se rumorea que hubo gente que se desmayó”. O: “Se conocieron porque uno de ellos estaba enamorado de otro y al final al coincidir los tres, la cosa termino en un triángulo equilátero amoroso”. También: “Las ideas para sus canciones surgen de muchos lugares, de fragmentos inocuos de la vida diaria. Desde el sabor de un pastel, hasta la manera en la que un cachorrito se llena de barro en una charca, el sonido de una almohada mientras la secas con un secador de pelo, ese pequeño y nervioso sonido que hacen los cohetes mientras suben al espacio hasta que los ves que se salen de la atmósfera y los acabas perdiendo de vista”. Y por último “Definen a sus fans como gente lúcida con un maravilloso gusto”. Según la crítica “Una vez que los has escuchado, es increíblemente difícil sacártelos de la cabeza”.