Mago De Oz

Mago De Oz: sobre

El heavy no es violencia, rezaba el nombre de un festival de rock allá por 1987. No obstante, algunos grupos heavies pueden provocar estados mentales de extrema violencia, ante la nulidad de propuestas superadas y enterradas hace muchos años. Es irritante comprobar como todavía existen presuntos músicos que se inspiran en las fuentes secas del metal satinado, con guitarras poderosas que suenan como violines, etc. Nombres como Avalanch, Tierra Santa o Mago de Oz integran la nueva ola del metal español. Sólo para fans del género, claro. El grupo se forma en Madrid a finales de los ochenta, bajo el influjo de bandas como Judas Priest o Iron Maiden, pero en castellano. Poco después, empiezan a incluir toques folk en su música, en forma de arreglos de violín. En 1992, Mago de Oz quedan finalistas en el concurso de rock Villa de Madrid, aunque su debut discográfico no aparece hasta dos años después. De forma autofinanciada, graban un álbum homónimo en 1994, mientras se prodigan en directo para forjarse un nombre entre la grey metálica local. Su segundo trabajo, ya en la escudería Locomotive, llega en 1996. Jesús de Chamberí es el primer disco conceptual del grupo, también definido como ópera rock –sic!-. La popularidad del Mago de Oz sigue creciendo, gracias a unos potentes directos que hacen las delicias de jóvenes y viejos rockeros. La leyenda de la Mancha (1998) supone uno de sus trabajos más sólidos, con textos inspirados en El Quijote, de Cervantes –casi nada-. El grupo actúa en festivales como Viña-Rock o Eurometal, junto a otras bandas de similares tendencias metálicas. Un año después se edita el video Resacosix en Hispania, un resumen en imágenes de su andadura hasta el momento. El espaldarazo definitivo llega con Finisterra (1999), disco doble de puño y letra, que ratifica la facilidad con que el grupo puede facturar canciones –no es de extrañar-. Su siguiente entrega, Fölktergeist (2001), captura el directo de Mago de Oz, una de sus vertientes más alabadas por sus seguidores.