No somos un puñado de peñita alegre
Publicada: 10 Ago 2005Tim DeLaughter es un líder nato. Dirige una banda que va de 23 a 30 personas. Se llaman The Polyphoni Spree y tienen dos discos en el mercado. Hablamos con él antes de que actuara en el FIB Heineken.
Nunca el escenario verde de Benicàssim había aguantado tanto peso. Así se llama el segundo disco de este grupo con pinta de comuna hippie: Juntos somos muy pesados. Es imposible tener a 23 personas hablando al mismo tiempo, así que entrevistamos sólo a Tim DeLaughter, el líder de esta gran familia.
El segundo disco de los Polyphonic Spree (PS) –Together We’re Heavy (V2, 2005)- empieza con la canción número 11, exactamente donde lo dejasteis en el primer disco, The begining Stages of... (Elektra, 2003) ¿Significa eso que toda la carrera de los PS está planificada?
Tim DeLaughter: Sí, es por ello que titulamos así el primer disco. Nuestros trabajos discográficos son un documental sonoro del grupo. El tercer disco empezará donde lo ha dejado éste.
Así pues, ¿con cuánta antelación están pensados los discos?
Tim DeLaughter: Cuando acabamos de grabar lo que estamos grabando, ya tenemos una idea bastante precisa de cómo será el siguiente.
La última canción de tu primer disco es difícilmente escuchable, una auténtica empanada mental. ¿La has escuchado?
Tim DeLaughter: (Risas) La verdad es que sólo la he escuchado dos veces: cuando la grabé y otra vez en la que me quedé dormido. El problema es que cuando hicimos esa grabación nunca pensamos acabaría siendo un disco. Era una maqueta para enseñarle a la gente lo que hacemos y conseguir que nos contrataran, pues era muy difícil conseguir actuaciones con una banda tan numerosa. Lo que pasa es que cuando empezamos a crecer todo fue muy rápido y editamos en disco lo que a priori no era más que una maqueta.
¿En qué momento se te antojó montar un proyecto como éste?
Tim DeLaughter: He querido montar esta banda durante más de diez años, pero pensaba que éste era un grupo para cuando yo ya estuviera mayor. Siempre pensé que Tripping Daisy –la banda en la que estaba antes- duraría más años, pero mi mejor amigo y guitarra del grupo, Wes Berggren murió y no quise seguir con la banda.
Me imagino que convencer a la gente de la viabilidad de este proyecto no fue fácil...
Tim DeLaughter: No. Empecé con mi mujer. Ella es muy importante en el grupo. Con ella dentro, sabía que podía empezar.
¿Y en qué momento te diste cuenta de que debías dejar de reclutar gente?
Tim DeLaughter: Mi mujer fue la que me paró los pies. Yo habría continuado. Ella se encarga de la logística, así que sufre mucho más. Es muy difícil hacer tours. Y ser rentable es todavía más difícil.
¿Y la toma de decisiones?
Tim DeLaughter: Somos una democracia con un liderazgo marcado. No lo compares con el funcionamiento de ningún país, por favor (Risas).
El hecho de que vayáis todos vestidos con las togas y que seáis tantos y con música tan alegre... ¿no piensas que es difícil que la gente os tome en serio?
Tim DeLaughter: No hay ninguna intención de ironía en el grupo. Somos tantos porque queremos tener un sonido muy determinado. Las letras de las canciones están relacionadas con momentos muy importantes de mi vida. No somos un puñado de peñita alegre, aunque sí somos optimistas. Cuando el grupo empezó es cierto que a todos se les alegró la cara, pero eso también pasa porque muchos venían de orquestras sinfónicas, muy serias y nunca pensaron que podrían subir a un escenario como el de hoy. Toda esta alegría se contagia en el grupo. En todo caso, el grupo se ha convertido en un interesante experimento social.
¿Sois neo hippies?
Tim DeLaughter: No, para nada. Las togas las llevamos para unificar el grupo. Creo que si todos lleváramos ropa de calle la gente se fijaría en cosas poco importantes. Las togas unifican la banda y cada cambio que hacemos en nuestro vestuario está relacionado con la trayectoria de la banda. Los rayos que llevamos en la actuación de hoy simbolizan el descubrimiento de la electricidad por parte de PS.
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