Me han llamado tonto
Publicada: 13 Ago 2004¿Por qué no puede haber unas Spice Girls del mundo indie? Un grupo ficticio, como los Archies, pero de carne y hueso diseñados expresamente por un productor, compositor e intérprete como Guille Milkyway.
Guille Milkyway es la persona que mueve todos los hilos que hay en La Casa Azul.
¿Hasta qué punto La Casa Azul es una broma o hasta qué punto es un grupo serio?
Guille: Es un grupo 100% serio, lo que pasa es que choca la simpleza de las letras y las composiciones, la imagen exagerada de felicidad o como le quieras llamar. Pero es algo que si te remontas a los años sesenta verás que es habitual, desde grupos de bubble gum, hasta el soft pop. Hoy en día esto sólo se asocia a grupos muy comerciales, como el Europop de Acqua y en el mundo independiente parece que esto no tenga cabida. Esto es lo que quiere ser La Casa Azul: música pop, composiciones simples, estribillos que se puedan cantar...
¿Pero tanta felicidad no te puede matar?
Guille: Si lees las letras de La Casa Azul verás que hay muy pocas que sean felices. Lo que pasa es que es felicidad de espíritu, porque el estribillo es muy alegre y si no escuchas la letra te quedas con lo superficial, que es lo que a mí siempre me ha gustado.
¿Crees que en la escena independiente no hay felicidad?
Guille: Sí la hay pero la gente espera que todo el indie sea experimental, provocador, agresivo, que tenga actitud. La Casa Azul tiene actitud, pero es otra actitud. Lo que yo apoyo es un grupo prefabricado y existe en la escena comercial, pero ¿por qué no puede existir en la independencia? A mí me encantan millones de estilos de música y sé que La Casa Azul no será nunca comercial, por eso reivindico mi espacio entre la independencia.
Pero poca gente entenderá el tema del casting para montar un grupo, por ejemplo...
Guille: Es una cuestión mínimamente estética. Nadie se extraña que un grupo elija una portada de un disco u otra. Yo elijo una cara para el grupo. Es una reivindicación estética. La gente nos dice que somos como Parchís, y yo les digo que vale, que somos Parchís. Pero hacemos pop al uso.
La gente tiene muchos prejuicios.
Guille: Muchísimos y lo peor es cuando entran en el plano personal. Puedes tener prejuicios musicales o estéticos. Yo los tengo, pero lo malo es que la gente asocia los grupos simples o con estribillos pegadizos a gente tonta o superficial.
¿Te han llamado tonto?
Guille: Sí. La verdad es que me importa poco, pero al final parece que tengas que demostrar que tienes cerebro.
¿No te da un poco de pena darle la imagen del grupo a cuatro personas que no tienen nada que ver con las canciones?
Guille: ¡Qué va! Si a mí me encanta porque me libera un montón. Además se me da fatal salir en el escenario. Mi sitio natural está en el estudio.
¿Cómo son los directos de La Casa Azul?
Guille: Malos (risas). Es un sucedáneo de lo que debería ser. Me gustaría montar un gran grupo con quince personas pero no hay tiempo ni dinero. Estoy yo solo en el escenario. Toco algunas canciones con base, otras con piano, toco la guitarra. Es un sucedáneo de directo. Lo único bueno que tiene es que la gente canta. Aunque no haya muchos fans, los que hay lo viven de verdad y eso creo que es un logro. Hay muy pocos conciertos en los que la gente cante y se lo pase tan bien.
¿En el estudio lo grabas todo tú?
Guille: Sí, menos las cuerdas y los vientos.
Y el grupo ¿son actores, amigos?
Guille: Bueno, son gente... preparada. (Risas)
Te ha gustado la noticia. 




