Mis discos buenos están por llegar
Publicada: 20 May 2004Lee la entrevista a Bunbury, la lengua más afilada del pop español.
¿Por qué editado un disco doble?
Enrique: Es comparable con el cine: me parece que hay películas que tienes que contar en menos tiempo que otras... no es algo premeditado, depende de la historia. Ésta al llamarse ‘El viaje a ninguna parte’ ya en sí mismo me resultaba muy complicado reducirla a doce o trece canciones de otra forma, estaría más cerca del viaje turístico que de lo que te voy a contar: un viaje interminable. Al ser también un viaje musical por muchas músicas americanas, desde Argentina hasta Chicago, he tenido que realizar algunas paradas en determinadas músicas que me impedían acortar el trabajo. En realidad he hecho el doble más corto que podía hacer.
Sí, porque tampoco es muy largo, son cuarenta y tantos minutos por cada disco...
Enrique: Exacto. Incluso me llegué a plantear sacarlo en un solo disco porque pero no funcionaba porque ochenta minutos hubiera sido un disco largo, y cuarenta y cuarenta son dos discos cortos, creo que así es un trabajo más accesible.
Viaje a ninguna parte es el título de una novela y una película, ¿tiene algo que ver?
Enrique: El título del disco viene de la novela de Fernán Gómez. Es una reivindicación del oficio en sí mismo por encima de las metas. Es el disfrute del camino. Algo que tiene mucho que ver con mi forma de viajar, sin billete de vuelta. Es el placer en sí de estar en el camino sin tener ninguna ambición de llegar a ningún lado, de hecho la meta se convierte en el propio camino.
¿Como en los Westerns o en las Road movies?
Enrique: También tiene algo de Road movie.
¿Hay algún orden en este viaje musical?
Enrique: Hay un orden en el que más o menos se explica toda la historia en sí. Es una historia de desamor. Un viaje interior, de búsqueda de uno mismo a lo largo de un viaje físico y musical. Había varias razones para que la palabra viaje estuviera en el título.
En algunas canciones tienes referencias a Coen, Espineta, Charly García, Julieta Venegas... ¿te dejas alguno?
Enrique: Me dejo muchos. No están Andrea de Aterciopelados, Santiago Auserón, Jaime Urrutia, el Loco...
A parte de los estilos hay también una coincidencia contigo, son también gente con carácter, ¿chulos?
Enrique: Sí, me gusta la gente que independientemente de su carácter anteponen el contenido y la actitud aunque duela o no resulte agradable de ver. Esas personas me encantan. Me encanta la actitud de Fernando Fernán Gómez ante los medios de comunicación. Me parece que está muy bien que haya gente que pida respeto. Vivimos cada vez más en un mundo de artistas mediáticos en el que se nos trata a todos por igual, y ese por igual es por un rasero muy bajo. Creo que es injusto. Por eso me gusta esa actitud de poner los puntos sobre las íes, y decir perdona pero yo no voy a mover de mi sitio, sois vosotros los que os tenéis que mover porque es muy triste. Me refiero sobretodo a un determinado periodismo y creo que cada vez abunda más y salpica también más a otros medios que no son así. Pero la cosa esta mediática y de grupo empresarial provoca líneas editoriales terroríficas para mí.
La última entrevista que tuvimos fue con motivo del lanzamiento de Flamingos en la época flamboyante de Operación Triunfo. ¿Las cosas han mejorado tras la desparición del fenómeno O.T.?
Enrique: A mí O.T. no me molesta que exista. Sí, que en aquel momento yo creía que era importante decir que el problema básico era lo que estaban intentando hacer con determinados artistas. No hablo de las personas que han salido de allí que me merecen todo el respeto. Si tiene éxito David Bisbal yo no me puedo enfadar. Todo lo contrario, me alegro mucho por él. No hay nadie que tenga éxito que me parezca mal exceptuando George Bush y algún que otro personaje. Creo que a día de hoy estamos en una situación mucho mejor porque ya existe un cansancio bastante claro y hay una oposición real en la calle con respecto a ciertos artistas sumisos y aburridos en sí mismos. Yo no digo que tenga que dejar de existir ese artista de entretenimiento y de desconexión, pero creo que la balanza con respecto a los contenidos está bastante desequilibrada. En cierto modo sobre lo que a mí me gustaría llamar la atención es sobre lo que nos corresponde a cada uno. Los músicos tenemos que hacer música; las discográficas tienen que dejar de sacar solo a gente manejable; los medios de comunicación no sólo deben promocionar a la gente que está dispuesta a participar en cualquier ‘concursete’ de televisión. El que los artistas parezca que sólo podamos ser artistas si salimos en los medios de comunicación es algo que me parece extraño. A mí no me importa salir en la televisión, no es un ser maligno en sí mismo. Pero no hay lugares dónde yo pueda hacer mi cosa, y mi cosa es tocar canciones, lo siento si no sé contar chistes. Soy un payaso frustrado. Lo que es extraño ahora es cómo salen los artistas en los medios de comunicación. Es bueno que los músicos salgamos en los medios de comunicación hablando de nuestras cosas. A lo mejor tenemos que volver a hablar de cuál es mi guitarra favorita...
A lo mejor a la gente le aburre...
Enrique: El mundo musical es aburrido para la gente. A mí particularmente me parece apasionante. Me parece muy bonito conocer las razones que llevan a un músico a componer una canción. A mí me parece un contenido para un programa televisivo que no existe. Me gustaría que hubiera un lugar donde pudiera tocar mis canciones en directo y tampoco existe.
Parece que todas las canciones están al borde de alguna frontera, ¿dirías que es un disco de fusión?
Enrique: No yo no diría que es un disco de fusión y mestizaje. Diría que es un disco de búsqueda de los palos de la canción popular. Es mi búsqueda. Dentro de todo eso, lo intento hacer a mi manera. Intentando que en cada uno de esos palos populares al final estoy cantando yo, con mi banda, que es una forma de personalizar la historia.
Para mí un disco de fusión era Flamingos, serio porque no tomé los caminos mestizos que eligen los artistas de rock para hacerlo. Éste es un disco más de género. Hay algunas canciones en las que se mezclan algunos elementos pero en principio son palos concretos.
A estas alturas y después de tanto tiempo, ¿supongo que cuando tocas un género es como si lo hicieras en plan autor como los directores de cine Joel y Ethan Coen?
Enrique: Me encanta lo que dices. Para mí o los Coen, o Tom Waits... iba a nombrar a otro director que me encanta como Stanley Kubrick que ha hecho todo tipo de palos - películas de terror, comedias, de ciencia-ficción- pero realmente cuando ves toda su obra es cuando te das cuenta de que hay algo que permanece, la personalidad del artista.
¿Esta experimentación que haces con la música crees que algún día llegará a consumarse en un estilo único?
Enrique: No tengo ni idea, no me importaría hacer un disco mucho más centrado en un solo género. Me encantaría hacer un disco de rock & roll, de rockabilly... pero también me encantaría hacer un disco de blues, con mariachi, canción francesa... El Mediterráneo necesita una revisión por mi parte. Creo que ‘Pequeño’ es el disco con el que abrí un poco la ventana, ahora me parece escaso en cuanto a su profundización. No descarto nada. Creo que estoy como en mis primeros discos todavía, que tengo muchos discos que hacer todavía y que de hecho creo que los discos buenos están por llegar, cada vez lo tengo más claro.
¿Porque sabes más? ¿Porque viajas más? ¿Porque has escuchado más?
Enrique: Creo que me estoy volviendo mejor compositor de canciones y textos, estoy en un momento bueno. Con 36 años para el mundo del pop comercial puedo ser un abuelo pero para el mundo de la canción popular soy un crío. Incluso desde Héroes yo he buscado canción popular, no he buscado otro tipo de cosa.
El recopilatorio de Héroes del Silencio que se lanzó hace poco funcionó muy bien, ¿qué te hace pensar eso?
Enrique: Pues que me producirá un ‘trancete’ a la cuenta. Es solo un recordatorio para la gente.
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