Ya están aquí
Publicada: 04 Dic 20064.000 personas se congregan en un pequeño festival para escuchar en vivo lo nuevo de Violadores del Verso.
Esto empieza a parecerse a una película de Hollywood con final feliz. Una de esas historias de superación personal y de triunfo absoluto tras duros años de trabajo en la sombra.
En la secuencia inicial vemos a un hombre de negocios que mirando al horizonte desde su acristalado despacho de una planta 23, murmura “ya están aquí...”. Y entonces se hace un flashback en blanco y negro:
1989: dos recopilatorios muestran el panorama “old skool”. La sobreexplotación comercial revienta la pequeña escena y la industria apunta en su lista negra al “Hip Hop”, una moda pasajera que nunca será negocio.
1994: ‘Madrid, zona bruta’ (CPV) aparece en el mercado como el primer disco de rap de la “Nueva Escuela”. Se pasa del ritmo de plástico y la rima vacía a bases áridas y difíciles con mensaje de autoafirmación.
2006: Tote King llega al número 12 en la lista de más vendidos y agota la primera tirada en pocos días. Violadores del Verso hacen disco de oro y llegan al 1, tanto con el LP como con el single. La Mala hace lo propio con su maxi. La Excepción gana el premio MTV al mejor grupo español. Tote King hace el himno del Mundial de Basket para La Sexta y Nach el de la ACB. 30.000 personas agotan las entradas para el Cultura Urbana...
Y es que decir que el Hip Hop español ha llegado a su madurez, es sonar antiguo. Los datos avalan que ha llegado para quedarse, y que poco a poco su guerra de guerrillas ha ido acaparando la atención de los medios y, consecuentemente, del público.
En esta ocasión nos vamos a un pabellón de 4.000 personas que acuden a un festival de cuatro grupos, aunque con dos hubieran conseguido el mismo éxito. ¿Un festival de rap de 2 grupos, 4.000 personas? Quien se siga sorprendiendo a estas alturas, es que ha estado viviendo en otra dimensión.
Black Bee y Tres Coronas inauguraron la tarde ante un pabellón prácticamente vacío. Como dentro no se servía alcohol, la gente apuraba fuera sus existencias. Cuando todos decidieron ponerse de acuerdo para entrar, el colapso de los accesos -la organización fue caótica- hizo que se retrasara el programa una hora.
Para cuando Tote King saltaba a la tarima - para muchos el mejor disco del año y el único capaz de rivalizar con el mismísimo Kase O aka Dios- la sala ya estaba en su plenitud con el público entregado. Junto a su hermano Shotta y Mc Alberto, desgranó cada preciso y precioso tema de ‘Un tipo cualquiera’ con la solvencia y solidez de los grandes. Tote hizo las delicias del respetable con un sonido perfecto, una puesta en escena sencilla pero brutal y una compenetración medida con el resto de su clan. Una apuesta segura, un tipo cualquiera llamado a ocupar el número 1, aunque el destino dirá cuándo y por cuánto.
Apenas diez minutos después, R de Rumba, contento como una cuba, saltaba a los platos y motivaba a la masa a recibir como se debía al grupo nacional del momento por méritos propios, Violadores del Verso.
Kase O ha sido y es desde sus maquetas de principios de los 90 un ídolo para gran parte del público rapper, que si bien disfruta discutiendo sobre todo, en este icono tiene un tema intocable. Kase O aka Javier Ibarra es el mejor.
La secuencia comenzó con Hate rimando a solas con Rumba a sus espaldas. Una vez solventado el fragmento, Lírico hizo lo propio. Y entonces, Kase O sorprendió con una hortera sudadera negra con motivos dorados y capucha tapándole la cara, algo novedoso en un tipo con más estética de informático que de gangsta. El resto del directo fue presentando en sociedad el disco que todos los presentes se sabían ya de memoria, un verdadero recital de hardcore duro, seco y sin aspavientos que poco a poco fue perdiendo algo de fuerza, ya que el ánimo del respetable decaía tras tantas horas con cerveza sin alcohol. O quizás porque este disco no tiene los himnos que han hecho famoso al grupo y que tanto juego dan en vivo. ‘Máximo Exponente’, ‘Balantains’ o ‘Cantando’ fueron los temas más coreados, síntoma evidente de que se prefiere la antigua fórmula de toda la vida. Se echaron de menos más palabras e interactividad con el público, que se hubiera deshecho ante cualquier ocurrencia de sus ídolos, más aún cuando se trataba de la presentación del disco.
El colofón final llegó con un bis de 3 temas y con un freestyle al uso: Kase O demostrando quien manda (y diciéndole a los 40 principales que su repentino interés pueden metérselo por donde mejor entre), Lírico intentando dar algunos buenos capotazos y Hate en el backstage. Un fin de fiesta intenso y a la altura de las circunstancias, una noche memorable y un nuevo festival de Hip Hop que aparece en Madrid y que apunta buenas maneras.
El Hip Hop español ya está aquí, y pese a quien le pese, ha llegado para quedarse.
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